Me perdono y me libero por las memorias erróneas en mí, esta es la esencia del perdón en ho´oponopono.

Para alcanzar un estado de salud plena, armonía, paz y amor en tu vida; es imprescindible hacer el trabajo del perdón.

De la venganza al perdón, de la enfermedad a la salud, de la tristeza a la felicidad:

¿Cómo?

Cuando nos hacen daño la reacción inmediata es ir contra quien nos lo hizo; pero esta reacción natural tiene sus problemas. A corto plazo, tratas de impedir que el daño continúe; pero si la acción sigue por mucho tiempo, te puedes ver reflejado en la siguiente metáfora:

“Cuando alguien te hace daño es como si te mordiera una serpiente. Las hay que tienen la boca grande y hacen heridas inmensas. Una vez que te ha dejado de morder, curar una mordedura así puede ser largo y difícil; pero cualquier herida se cierra finalmente. Pero el problema es mucho peor si la serpiente es venenosa y, que aunque se ha ido, te deja un veneno dentro que impide que la herida se cierre. Los venenos más comunes son el de la venganza, el del ojo por ojo y el de buscar justicia y reparación por encima de todo. El veneno puede estar actuando durante muchos años y, por eso, la herida no se cierra, el dolor no cesa durante todo ese tiempo y tu vida pierde alegría, fuerza y energía.

Cada vez que piensas en la venganza, o la injusticia que te han hecho, la herida se abre y duele, porque recuerdas el daño que te han hecho y el recuerdo del sufrimiento te lleva a sentirlo de nuevo. Sacar el veneno de tu cuerpo implica dejar de querer vengarse, en resumen, dejar de hacer conductas destructivas hacia quien te mordió. Solamente pensando en la venganza el veneno se pone en marcha. Por eso, si quieres que la herida se cure, has de dejar los pensamientos voluntarios de venganza hacia quien te hizo daño.

Indudablemente tendrás que procurar que la serpiente no te vuelva a morder; pero para eso no tendrás que matarla, basta con evitarla o aprender a defenderte de ella o asegurarte de que lo que ha ocurrido ha sido una acción excepcional que no se volverá a repetir.

El proceso de perdón no implica el abandono de la búsqueda de la justicia ni de dejar de defender tus derechos, solamente se trata de no buscar en ello un desahogo emocional, que implique que la búsqueda de la justicia se convierta en el centro de tus acciones y que dificulte tu avance en otros de tus intereses, objetivos y valores.

El perdón en ho´oponopono es un trabajo interior, porque lo que vemos en la pantalla de nuestra vida son solo nuestros pensamientos, creencias limitantes, memorias dolorosas, proyectadas en nuestra realidad. Atraemos a las personas y situaciones que se amoldan a nuestra programación negativa.

No existe nada afuera haciéndonos nada, por lo tanto, no tenemos que perdonar a nadie, salvo a nosotros mismos: soy responsable de las memorias en mí, mas no culpable. Todo se trata de nuestras memorias, de nuestros programas y solo nosotros las podemos borrar.

Recuerda:

“No existen los verdugos, sino los maestros, nos hacemos daño a través de los demás”

Lo más importante es perdonarnos. En ho´oponopono nunca sabemos con qué memorias estamos trabajando. A través de este proceso damos permiso a una parte de nosotros que sabe perfectamente qué estamos listos para borrar.

Me perdono y me libero por las memorias erróneas en mí, esta es la esencia del perdón en ho´oponopono.

En ocasiones nos podemos sentir muy dañados a un nivel emocional y por mucho que entendamos que esas personas han sido nuestros maestros y almas clave en nuestra evolución, no nos resulta fácil perdonar, es comprensible, tenemos un cuerpo emocional.

El trabajo de ho´oponopono irá limpiando todos los sentimientos negativos que te causan el resentimiento, la rabia, el odio y la amargura, e irás sintiendo más y más paz interna.

Yo te puedo acompañar si así lo sientes, sigue las publicaciones en esta web.

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